La noticia no existe
La trastienda de la noticia | Periodismo a Contraluz
Por Jose Rafael Moya Saavedra
A primera vista la frase puede parecer provocadora.
Decir que la noticia no existe podría interpretarse como una
negación de la realidad. Pero en realidad apunta a algo distinto: recordar que
la noticia no es el hecho mismo, sino una construcción narrativa a partir de
ese hecho.
Los acontecimientos ocurren en el mundo con independencia
del periodismo. Un terremoto sacude una ciudad. Un gobierno anuncia una
reforma. Un conflicto estalla en una región del planeta.
Esos hechos existen por sí mismos.
La noticia aparece después.
Aparece cuando un periodista observa el hecho, lo
interpreta, decide qué elementos son relevantes y los organiza en un relato
comprensible para el público.
En ese momento surge algo fundamental: la selección.
Cada noticia implica decisiones.
Qué se cuenta.
Qué se omite.
Qué se coloca en el titular.
Qué contexto se incorpora.
Qué voces aparecen como fuentes.
Dos periodistas pueden cubrir el mismo hecho y producir
historias distintas. No necesariamente porque uno mienta y el otro diga la
verdad, sino porque cada uno ha construido un encuadre narrativo diferente.
Ese proceso es inevitable. El periodismo no puede reproducir
la realidad completa; siempre trabaja con fragmentos de ella.
Por eso la responsabilidad del periodista es enorme.
No se trata solamente de informar.
Se trata de interpretar con honestidad.
Cuando el proceso se realiza con rigor, verificación y
conciencia ética, la noticia se convierte en una herramienta para comprender el
mundo.
Cuando se realiza con sesgo, descuido o intención
propagandística, la noticia puede convertirse en algo distinto: una forma de manipulación
narrativa.
De ahí la importancia de mirar el periodismo a contraluz.
Porque entender cómo se construyen las noticias no debilita
al periodismo.
Lo fortalece.
La transparencia sobre el oficio permite que el público no
solo conozca los hechos, sino también el proceso mediante el cual esos hechos
se convierten en información pública.
En tiempos de sobreabundancia informativa, la tarea del
periodista no es multiplicar titulares.
Es algo más exigente.
Consiste en ofrecer relatos que ayuden a comprender la
realidad sin distorsionarla.
Y para hacerlo bien conviene recordar una verdad sencilla:
Los hechos ocurren en el mundo.
Las noticias se construyen para explicarlos.
José Rafael Moya Saavedra
Periodismo a Contraluz
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