domingo, 3 de mayo de 2026

 

México en la línea de riesgo: cuando informar se vuelve resistencia

Dia Mundial de la Libertad de Prensa

Periodismo a contraluz

Por Jose Rafael Moya Saavedra

 

I. El día que se celebra... lo que no se puede ejercer

Cada 3 de mayo se conmemora la libertad de prensa, una fecha impulsada por la UNESCO como recordatorio del compromiso de los Estados con el derecho a informar y ser informados.

Se entregan premios.
Se pronuncian discursos.
Se reiteran compromisos.

Pero en países como México, la pregunta es inevitable:

¿Qué se está celebrando realmente?

Porque mientras se habla de libertad, ejercerla puede costar la vida.

II. La paradoja estructural: derecho garantizado, ejercicio negado

México no es un país sin normas.
Es un país donde las normas no alcanzan a proteger la realidad.

La Constitución garantiza la libertad de expresión.
Existen mecanismos de protección.
Hay instituciones especializadas.

Y, sin embargo:

  • periodistas asesinados
  • comunicadores desaparecidos
  • agresiones sistemáticas

ARTICLE 19 lo sintetiza con claridad: ejercer el periodismo en México sigue siendo una actividad de riesgo extremo.

No es una excepción.
Es un patrón.

III. Los datos que incomodan

Las cifras cambian según quién cuente, pero convergen en lo esencial: el mapa está teñido de violencia.

A nivel global, en 2025 Reporteros Sin Fronteras registró al menos 67 periodistas asesinados en el mundo, mientras que la Federación Internacional de Periodistas documentó hasta 128 trabajadores de medios muertos en contextos ligados a su labor. En ambos casos, se trata de asesinatos vinculados con la tarea de informar, no de muertes aleatorias.

En América Latina y el Caribe, los recuentos recientes hablan de 18 periodistas asesinados en un solo año, aproximadamente una cuarta parte del total mundial. Es una región sin guerras declaradas como las de Medio Oriente, pero con un nivel de riesgo para la prensa comparable al de los frentes de conflicto.

Y dentro de ese panorama, México se mantiene como el país más letal de la región.

Con datos acumulados que rebasan:

  • más de 175 periodistas y personas comunicadoras asesinadas desde el año 2000
  • al menos 31 desapariciones
  • Cientos de agresiones anuales

Más allá de las diferencias metodológicas entre organizaciones, la tendencia es inequívoca: informar en México implica un riesgo cotidiano.

IV. La violencia no es un accidente: es una forma de censura

Aquí se encuentra uno de los puntos centrales del análisis.

La red IFEX ha sido contundente: la violencia contra periodistas es una de las formas más extremas de censura.

No se trata solo de hechos aislados.
Se trata de un mecanismo.

Porque cuando se asesina a un periodista:

  • se elimina una voz
  • se envía un mensaje
  • se delimita lo que puede decirse

Y lo más grave: se instala el miedo como forma de control.

Si México concentra año tras año los asesinatos de periodistas en la región, no estamos ante "daños colaterales" de la violencia generalizada, sino ante un modo de disciplinar lo que se puede contar y lo que debe quedar en la sombra.

V. El Estado: entre omisión y responsabilidad

Frente a este escenario, la pregunta es obligada: ¿dónde está el Estado?

Las evidencias apuntan a:

  • Debilidad Institucional
  • impunidad persistente
  • mecanismos de protección insuficientes
  • uso de herramientas legales para inhibir la crítica

ARTICLE 19 advierte desde hace años sobre el uso del derecho penal como instrumento para silenciar a la prensa: demandas desproporcionadas, figuras penales usadas como castigo, investigaciones que intimidan más de lo que protegen.

Y desde el plano regional, IFEX señala que los Estados pueden ser responsables directos o cómplices del clima de violencia: por acción, cuando participan u ordenan la agresión; por omisión, cuando dejan que la impunidad haga el trabajo sucio de la censura.

En ese punto el problema deja de ser técnico.
Se vuelve político.

Es ahí donde las organizaciones de la sociedad civil han puesto nombre y apellido a esta violencia.

VI. Voces de alerta: sociedad civil en guardia

Los datos permiten dimensionar la violencia, pero no explican por sí solos su lógica. Para ello, resulta indispensable atender a las lecturas cualitativas de organizaciones especializadas.

En México, ARTICLE 19 México y Centroamérica ha documentado más de 175 periodistas y personas comunicadoras asesinadas entre 2000 y 2025 en posible vínculo con su labor informativa, y advierte que ejercer el periodismo en el país sigue siendo una actividad de "riesgo extremo". En un informe reciente sobre barreras informativas, la organización registra 639 agresiones contra la prensa en un solo año —incluidos cinco asesinatos—, lo que equivale a un ataque cada 14 horas, y denuncia que, junto a la violencia física, se expanden el acoso judicial, las campañas de desprestigio y el uso faccioso de instituciones del Estado para inhibir la crítica.

A nivel regional, la red IFEX-ALC ha descrito desde hace varios años una "tendencia creciente" de violencia contra periodistas, que califica como "una de las formas de censura más extrema". Advierte además que los mecanismos de protección estatales han sido insuficientes o ineficaces frente a la impunidad y la colusión entre actores estatales y criminales, y que en varios países las leyes y el discurso oficial se utilizan como herramientas para restringir el espacio cívico y justificar la persecución de voces críticas.

Estas voces de alerta no solo documentan; también colocan la responsabilidad donde corresponde: en Estados que, lejos de garantizar la libertad de prensa, conviven con su erosión.

VII. América Latina: un patrón que se repite

México no es un caso aislado.
Forma parte de una tendencia regional.

En América Latina se observan:

  • violencia directa contra periodistas y medios
  • criminalización del periodismo
  • Presión económica sobre las redacciones
  • estigmatización desde el poder

Primero se desacredita a la prensa.
Después se justifica su restricción.

Se le llama "enemiga del pueblo", "vocera de intereses", "prensa corrupta", y a partir de ahí se abren las puertas a leyes regresivas, auditorías selectivas, recortes de publicidad oficial o campañas de odio en redes. México comparte ese guion con otros países de la región, aunque lo ejecuta con un nivel de letalidad extremo.

VIII. La nueva disputa: la hegemonía de la información

Pero hay una transformación más profunda.

La libertad de prensa ya no se juega solo en la censura directa, sino en la visibilidad.

Las plataformas como Google o Meta Platforms han modificado el ecosistema informativo:

  • Priorizan lo viral
  • amplifican lo polarizante
  • diluyen lo relevante

Así surge una nueva forma de control:

la hegemonía de la información.

Donde la pregunta ya no es solo quién puede hablar... sino quién logra ser escuchado.

En este entorno, los medios locales y comunitarios —los que suelen documentar con mayor detalle la violencia y la corrupción— quedan hundidos en un océano de contenidos. La censura ya no siempre necesita prohibir: a veces basta con enterrar.

IX. El silencio que no se mide

Existe una censura que no aparece en estadísticas:

  • lo que no se publica
  • lo que se suaviza
  • lo que se omite

No por decisión editorial... sino por supervivencia.

Cuando una redacción decide no enviar a alguien a cubrir cierta región; cuando un reportero opta por no firmar; cuando un tema desaparece de la agenda porque "no vale la pena arriesgarse", ahí también opera la censura.

Ese silencio es una de las formas más eficaces de control.

X. Implicaciones: lo que pierde la sociedad

Cuando un periodista es silenciado:

  • no solo pierde el medio
  • Pierde la sociedad

Porque se debilitan:

  • la rendición de cuentas
  • La Transparencia
  • la posibilidad de entender la realidad

Y entonces la democracia se vuelve frágil.

Una ciudadanía desinformada o mal informada decide a ciegas, tolera abusos, normaliza la violencia. La agresión contra la prensa no es un asunto corporativo del gremio: es un problema de salud democrática.

XI. Cierre: lo que realmente está en juego

Las cifras pueden variar.
Las metodologías pueden discutirse.

Pero hay algo que no cambia: informar sigue siendo peligroso.

Y cuando informar es peligroso,la libertad de prensa deja de ser un derecho garantizado...

y se convierte en resistencia.

Porque cuando una voz es silenciada,no solo se pierde una historia: se pierde una parte de la realidad.

Y cuando una sociedad deja de conocer su propia realidad,lo que está en juego ya no es el periodismo.

Es la democracia misma.

Referencias

  • ARTÍCULO 19. Informes sobre asesinatos y agresiones a periodistas en México 2000–2025.
  • Reporteros Sin Fronteras. Clasificación mundial de la libertad de prensa 2025–2026.
  • Federación Internacional de Periodistas. Listas anuales de periodistas y trabajadores de medios asesinados.
  • IFEX / IFEX-ALC. Pronunciamientos regionales sobre violencia contra periodistas en América Latina.
  • UNESCO. Día Mundial de la Libertad de Prensa y documentos sobre libertad de expresión y democracia.
  • CIDH. Informes de la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión.

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